









Runway México es una revista digital independiente, nacida en 2010, que celebra el diseño, el arte y la moda hechos en México. Durante la pandemia dejó de publicarse, como le pasó a tantos medios independientes, y en octubre de 2026 regresa con la misma esencia. Aquí hablamos con orgullo, pensamiento crítico y honestidad, en un tono cercano para que cualquiera pueda leernos. Nuestras notas de opinión e investigación tienen fuentes comprobables, y nuestras colaboradoras las escriben ellas mismas, sin inteligencia artificial. Como somos independientes, también nos animamos a decir lo que otros prefieren callar. Aunque nuestro foco es lo hecho en México, nos damos la libertad de mirar al mundo.
Cada mes desarrollamos un eje temático distinto, y nuestras colaboradoras lo exploran desde su propio saber en secciones como:
Donde Pamela Alva, Erandi Zapien, Daniela Rodríguez, Karina Mar, Jimena Beltrán y Fernanda Trejo aportan su experiencia en cosmética, maquillaje, comunicación estratégica, fotografía y literatura. La dirección y jefatura editorial siguen a cargo de nuestra fundadora: Phanie Rodríguez, diseñadora e investigadora en semiótica de la moda
Bienvenidx de nuevo a ¡Runway México!

¿Quién dijo que para hacer cine hay que esperar a tener título, contactos y presupuesto? El Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) lleva 17 años demostrando lo contrario con Formación GIFF, un programa que acompaña durante seis meses a jóvenes universitarios de todo el país para que hagan su propia película. Los acompañan desde la preproducción y el rodaje hasta la distribución, con talleres y asesorías de profesionales de la industria.
Las cifras hablan por sí solas. Han producido 211 películas y capacitado a 2,110 realizadores. Hoy hay dos formas de entrarle:
Rally Universitario. Seis equipos de distintas regiones, con diez estudiantes cada uno, desarrollan un cortometraje de ficción. Se preparan durante seis meses con 25 talleres, y en el festival tienen solo 48 horas para rodar y editar. Después se estrena en pantalla grande, con público y todo. En 17 años ha producido 119 películas.
Concurso Documental «Identidad y Pertenencia: Rescatando las historias de Guanajuato». Seis equipos de universidades guanajuatenses, de diez estudiantes de licenciatura cada uno y de cualquier carrera, producirán seis documentales sobre las realidades del estado. Los estrenarán en la gala de inauguración de la edición 30 del GIFF. Hasta ahora suma 92 películas.
Aquí va lo que más nos gusta: no hace falta estudiar cine. Detrás de una película también hay quien diseña, escribe, administra, cuida el vestuario o piensa en la imagen. El cine mexicano también se hace con las historias de quienes vienen de otras disciplinas.
Las convocatorias están abiertas del 22 de septiembre al 17 de noviembre de 2026. Las bases completas están en giff.mx y las novedades en @giffmx.

Por: Daniela Rodríguez / Fotografía: Cup of couple
Los últimos años el matcha ha ganado popularidad en el mundo occidental gracias a las redes sociales en Tik Tok e Instagram. Su color verde llama la atención y cumple con el concepto de aesthetic. Hoy, los cafés se han visto en la necesidad de incluir en sus menús bebidas a base de matcha porque el mercado así lo requiere. Se han creado lugares especializados en donde se vende y se consume este polvo verde, no solo en bebidas sino en repostería.
Sin embargo, a diferencia de otras bebidas como el café, las tisanas frutales o herbales, el matcha es un recurso limitado. Nuestro consumo afecta directamente a la industria del té en Japón. La alta demanda del matcha ha tenido las siguientes consecuencias en el mercado.
1. El alza de los precios. A comparación de los últimos años, el matcha ha registrado su nivel más alto.
2. Algunos agricultores prefieren cultivar tencha a otros tés como gyokuro y sencha. Por ejemplo, la cooperativa Ashikubo Teaworks convirtió sus dos líneas de producción de sencha1 a tencha2 en el 2025. Esto puede traer como consecuencia la desaparición de tés como el gyokuro3, que es uno de los tés más apreciados en Japón.
3. Algunas marcas occidentales han comprado campos de té para cosechar y procesar su propio matcha. Tal es el claro ejemplo de Nekohama. Los agricultores en Japón en su mayoría son personas de edades avanzadas por lo que muchas granjas han sido abandonadas. Los jóvenes prefieren ir a las grandes ciudades en búsqueda de oportunidades diferentes.
4. Algunas empresas venden matcha falso. Ante la creciente necesidad del mercado, diferentes países han comenzado la producción y venta de té verde molido (tal es el caso de China, India y Sri Lanka) y en muchas ocasiones es vendido como matcha japonés pero no es el caso. Muchas compañías sin ética o desconocimiento venden sus productos como si realmente fueran de Japón pero es té de otro polo productivo.
5. El usar matcha de gran calidad para preparar lattes ha traido una escasez del té de mayor nivel (utilizado para usucha4 o koicha5). Esto como resultado de un producto que nunca fue pensado para consumo masivo.
1: Es un tipo de té verde característico de Japón, es visiblemente reconocible porque la forma de las hojas al terminar el té parecen agujas de pino.
2: Es la hoja de té verde (Camellia sinensis) que se utiliza como materia prima para elaborar matcha, se cultiva a la sombra y las hojas se secan sin enrollarse.
3: Significa “rocío de jade” ó “rocío precioso” es uno de los tés verdes japoneses de mayor calidad y prestigio
4: Significa “té ligero” y es la forma más común y popular de preparar matcha
5: Significa “té espeso” y es la preparación ceremonial y tradicional de matcha en la cultura japonesa.

Por: Erandi Zapien / Fotografía: Shiny diamond
El maquillaje ha sido desde sus inicios una herramienta de comunicación social. Ha hablado de estatus, rituales, poder y pertenencia. Poco a poco se fue transformando en una forma de identidad y expresión personal; incluso, en determinados momentos de la historia, en una pequeña forma de rebeldía femenina.
Para muchas de nosotras ha significado juego, creatividad, identidad y transformación. Una forma de decidir quién queremos ser durante unas horas. De exagerar algo de nosotras, esconder otra cosa, inventarnos un personaje o simplemente pintarnos los párpados de azul porque sí.
Durante años, la industria de la belleza alimentó esa fantasía y nos vendió la idea de que el maquillaje era la mejor forma de expresión personal; creó para nosotras cientos de formas, colores y texturas que nos dieron el poder de convertirnos en lo que quisiéramos en cuestión de minutos y gritárselo al mundo entero. Y, durante mucho tiempo, eso se sintió liberador.
Hoy, el maquillaje impulsa estándares de belleza que buscan de alguna manera el control femenino. La industria que durante décadas nos vendió la posibilidad de transformarnos parece haber descubierto un negocio todavía mejor: vendernos la obligación de encajar.
Vivimos en una época que habla obsesivamente de individualidad, pero visualmente estamos viendo rostros cada vez más parecidos: las mismas pieles, las mismas cejas, el mismo peinado… El algoritmo ha conseguido crear un ideal de belleza y repetirlo hasta convertirlo en normalidad.
Cuántas veces hemos escuchado frases como “no necesitas maquillaje, así me gustas”, “así naturalita te ves mejor”, “a mí me gustan más las mujeres sin tanto maquillaje”. Los estándares de belleza creados para la comunidad femenina han sido históricamente cambiantes, y maravillosamente contradictorios:
Sé sexy, pero no tanto.
Arréglate, pero no te esfuerces tanto en hacerlo.
Envejece, pero cuida que no se vea.
Maquíllate, pero que se vea natural.
Sé tú misma, pero dentro de los parámetros.
Y además, los parámetros cambian constantemente:
Cuando por fin entendiste el contouring, aparece la piel natural.
Cuando te decidiste a comprar una base mate, llega la piel luminosa.
Cuando perfeccionaste la ceja marcada, llega la ceja orgánica.
Las redes sociales nos bombardean cada segundo con nuevos lanzamientos, nuevas fórmulas, nuevos tonos y nuevas tendencias. Paradójicamente, cada vez necesitamos más productos para conseguir el look de alguien que aparentemente no lleva ninguno.
Antes, unas cuantas revistas, fotógrafos, diseñadores y casas cosméticas decidían qué rostro estaba de moda. Ahora, aparentemente cualquiera puede hacerlo.
TikTok e Instagram parecen democratizar la belleza mientras sus algoritmos premian determinados rostros, técnicas y estéticas una y otra vez. Ya no hay una editora diciéndote: “Así debes verte”, hay millones de videos diciéndote: “Así es como todas nos estamos viendo”.
Y aquí es donde el clean look entra al chat. Porque esta tendencia no solo comunica belleza, también comunica orden. Se ha convertido en un personaje de piel cuidada, uñas perfectas, ropas pulcras y peinado impecable, que juzga y denuncia todo lo que está fuera de él. Ha vendido la idea de que las mujeres debemos ser disciplinadas, saludables, organizadas y productivas, incluso sin esforzarnos en serlo.
Hoy más que nunca, nos damos cuenta que el maquillaje no solo influye en la percepción del atractivo y el estatus social, sino que moldea las relaciones y los comportamientos sociales a conveniencia.
Yo amo el maquillaje y me dedico a él. Y quizá precisamente por eso me interesa cuestionarlo, porque no quiero que desaparezca, quiero que vuelva a ser enorme.
Que vuelva a ser absurdo, artístico, excesivo, sexy, incómodo, divertido, oscuro, colorido, elegante, vulgar, minimalista o prácticamente invisible. Que alguien pueda cubrirse los párpados de glitter y que otra persona use únicamente bálsamo labial. Que ambas estén maquillándose exactamente como quieren, con tres productos o con treinta.
Porque el maquillaje ha estado demasiado cerca del juego, del ritual, de la identidad, de la rebeldía y de la transformación como para terminar convertido en uniforme.
Que el clean look sea una opción, no el código de vestimenta.

Por: Pamela Alva / Fotografía: Ron Lach
Todas hemos tenido un frasco de L’Oréal en el baño. Ya sea un rímel de Maybelline, una crema de La Roche-Posay o un sérum de CeraVe, sí, todo es la misma casa madre, esta compañía francesa es, literalmente, la empresa de belleza más grande del planeta: $7.000 millones de productos al año, en 150 países, para más de mil millones de consumidores. Con ese tamaño viene una pregunta obligada para cualquiera que trabaje en esta industria, ya sea elaborando fórmulas, escribiendo sobre ellas o consumiendo sus productos: ¿qué hay detrás de la etiqueta impecable?
Hice una investigación cruzando fuentes independientes, medios especializados, ONG ambientales y la propia comunicación corporativa de la marca. Aquí te comparto lo que encontré, sin filtro de marketing y sin caer tampoco en el «todo es terrible».
En el trabajo: entre el orgullo de marca y las jornadas pesadas
Si buscas reseñas de empleados en Glassdoor o Indeed, el panorama es más gris que blanco o negro. La calificación general ronda un sólido 4 sobre 5 estrellas, en línea con el promedio de la industria manufacturera. Pero entre líneas aparecen quejas constantes: jornadas largas, alta presión competitiva y, en algunos mercados como México, comentarios sobre poca movilidad interna para quien no entró como becario. Nada extraordinario para una multinacional de este tamaño, pero tampoco el cuento de hadas corporativo que a veces se vende.
Un episodio simbólico: en 2017, L’Oréal UK despidió a Munroe Bergdorf, su primera modelo trans, tras unos comentarios suyos sobre racismo sistémico. La readmitieron en 2020, en plena ola de protestas por George Floyd, lo que la propia Bergdorf calificó públicamente de «hipocresía» y «gaslighting». Ese mismo año, la marca anunció que retiraría las palabras «blanco/blanqueador» y «claro/aclarante» de sus descripciones de producto, un gesto que muchos leyeron como necesario, pero insuficiente si no va acompañado de una revisión de fondo de por qué esas líneas existen.
En el planeta: la sostenibilidad que sí se mide y la que todavía cojea
Aquí es donde la historia se pone más interesante para quienes trabajamos con ingredientes y formulación, porque el impacto ambiental de la belleza no es solo packaging: es toda la cadena de sourcing.
Lo que la marca hace bien, con datos que sí se pueden verificar:
Lo que no cuadra tan bien:
Mi lectura como quien formula y como quien escribe sobre esto
Lo que arroja este cruce de fuentes es un patrón muy típico de las multinacionales de gran escala: inversión genuina y medible en lo que controlan directamente, cómo sus plantas, su huella de carbono, su empaque, conviviendo con puntos ciegos estructurales en lo que no controlan tan de cerca, como la trazabilidad completa de una cadena de suministro global de materias primas. No es lo mismo decir «todo es marketing» que decir «todo es genuino», y la evidencia no sostiene ninguno de los dos extremos.
Para quienes seguimos de cerca la innovación en skincare, esto también es una lección de fondo: la sostenibilidad de una fórmula no termina en el frasco reciclable ni en el claim de «clean beauty». Empieza en el campo donde se cultiva el ingrediente, y ahí es donde más trabajo y más transparencia real sigue haciendo falta en toda la industria, no solo en esta marca.
Esto tampoco es un ataque y desprestigio para la marca, ya que tomé muchas cosas en cuenta para poder dar una visión completa, solo es algo que está sucediendo y que es una realidad que los consumidores ya nos fijamos mucho más en esos detalles y no solo en lo que el producto final hará en nuestra piel, si trabajamos de la mano todos los que estamos involucrados en la cadena de producción de estos productos, podremos generar un impacto positivo en general.
*Nota editorial: algunas fuentes citadas (como Palm Oil Detectives y Changing Markets Foundation) son organizaciones de campaña/activismo, no auditorías independientes neutrales. Se recomienda contrastarlas con reportes primarios (RSPO, Chain Reaction Research, informes anuales de L’Oréal) antes de publicar cifras específicas.
Fuentes: 1. Feminist Majority Foundation — [L’Oreal Loses Discrimination Suit (https://feminist.org/news/loreal-loses-discrimination-suit/). · 2.Business & Human Rights Resource Centre — [French cosmetics giant L’Oréal guilty of racial discrimination](https://www.business-humanrights.org/fr/derni%C3%A8res-actualit%C3%A9s/french-cosmetics-giant-lor%C3%A9al-guilty-of-racial-discrimination/) · 3.Business & Human Rights Resource Centre — [Absuelta L’oreal de discriminación racista en contratación chicas](https://www.business-humanrights.org/en/latest-news/absuelta-loreal-de-discriminaci%C3%B3n-racista-en-contrataci%C3%B3n-chicas/). · 4.NBC News [Munroe Bergdorf rehired by L’Oréal 3 years after being dropped](https://www.nbcnews.com/feature/nbc-out/munroe-bergdorf-rehired-l-or-al-3-years-after-being-n1228376) · 5.CBS News / CNN — [L’Oreal To Remove Words Like «Whitening» And «Fair» From Its Products](https://cbsnews.com/sacramento/news/loreal-to-remove-words-like-whitening-and-fair-from-its-products) · 6. Greenpeace México — [Estas marcas están detrás de la deforestación para sembrar aceite de palma](https://www.greenpeace.org/mexico/blog/700/estas-marcas-estan-detras-de-la-deforestacion-para-sembrar-aceite-de-palma/) · 7. Palm Oil Detectives — [L’Oreal](https://palmoildetectives.com/2021/02/09/loreal/) · 8.Cosmetics Business — [L’Oréal, P&G and L’Occitane accused of greenwashing in new findings](https://cosmeticsbusiness.com/l-or-al-p-g-and-l-occitane-accused-of-greenwashing-in-new-findings–201904) · 9. Green Digest — [Evaluating a company’s impact (the case of L’Oréal)](https://www.greendigest.co/p/evaluating-a-company-s-impact-the-case-of-l-or-al) · 10. Glassdoor México — [Evaluaciones de L’Oréal](https://www.glassdoor.com.mx/Evaluaciones/L-Or%C3%A9al-Evaluaciones-E3470.htm) · 11. Statista — [L’Oréal: influencia sobre medio ambiente en 2023](https://es.statista.com/estadisticas/699772/cambio-porcentual-de-la-influencia-medioambiental-de-loreal/) · 12 NEO — [L’Oréal Groupe refrenda sus compromisos con el medio ambiente](https://www.noticiasneo.com/index.php/articles/2022/04/20/loreal-groupe-refrenda-sus-compromisos-con-el-medio-ambiente)

Comunicóloga de profesión, maquilladora profesional y redactora por pasión. Su experiencia dentro de la industria del maquillaje le ha permitido observar de cerca las tendencias, los discursos y las transformaciones que rodean el mundo de la belleza y la moda.
Desde la escritura, aborda estos temas con una mirada crítica, curiosa y personal,
interesándose especialmente por el trasfondo social detrás de las tendencias: lo
que comunican, lo que cuestionan y lo que dicen de nosotros como sociedad.
Entre brochas y palabras, encuentra distintas formas de contar historias y
entender la belleza y la moda como un espacio de expresión, identidad y
conversación.

Por: Fernanda Trejo
No es sorpresa que Anne Hathaway quiera llevar al cine una de las novelas más leídas este verano: Yesteryear. Tanto por Instagram como por Tik Tok los bookstagrammers no dejan de mencionarla por la fuerte crítica hacia las ”Tradwifes” que hace la autora Claire Burke. Muchos relacionaban la historia con una famosa influencer Ballerina Farm que a través de sus redes sociales muestra su vida aparentemente perfecta en una granja con su esposo y sus ocho hijos, a quienes les cocina, les lleva leche recién ordeñada de la vaca, hace queso y lo más increíble: monetiza con su estilo de vida y vende sus productos por internet. Toda una empresaria con delantal.
En Yesteryear conocemos a Natalie, nuestra protagonista de la historia que ha crecido con su madre y su hermana que han sufrido el abandono de la figura paterna. Su crianza un tanto religiosa y con el deber de ser siempre amable y sonriente ante los demás, cosa que le resulta difícil cuando se enfrenta a la universidad, pero que abandona al unir su vida con Caleb, un universitario de familia adinerada y política. Pareciera que tiene la vida que ella misma se convenció de querer sólo que la felicidad no llega, sino todo lo contrario.
“Este, justo este, es mi verdadero papel. Abrirme de piernas cuando mi marido me lo pida. Tener tantos hijos como pueda hasta que las piernas me fallen, y no sentir nada más que gratitud en la hora de mi muerte. Sonreír mientras el espíritu se me escapa.”
Nuestra protagonista se mueve en la incongruencia total, odia su vida pero se compra la idea de que lo que le sucede es una prueba del señor y que aquellas mujeres que la critican son porque son feministas. Ella vive de aparentar, sus redes sociales pintan una vida que no es la que vive día a día hasta que un día los lujos y la ayuda que recibe desaparecen y despierta en el año 1855 donde muere de frío, de hambre y de cordura. No es un viaje en el tiempo sino algo mucho más turbio que te dejará con la boca abierta.
Es una lectura rápida y amena, te engancha por los pensamientos de la protagonista que por momentos puedes odiar, y por ese giro de trama de vivir en la época actual a retroceder al año 1855. Hay mucha crítica a las tradwifes, Claire Burke deja en claro que detrás de la maternidad y la cocina se abandonan sueños, deseos y la libertad. No es la obra maestra de la literatura, pero cumple con entretener y cuestionar una realidad que nos atañe hoy en día: que la mujer va en casa. Quizá pudo ahondar más en retratar cómo eran las familias del siglo XIX y sentir más la brutalidad del cambio de época.
Recomiendo este libro si lo que buscas es una lectura ligera, sarcástica y para discutir con tus amigas, o en el club de lectura. Si 488 páginas te parecen demasiado puedes esperar a la película aunque lamentablemente aún no hay una fecha prevista ¿Eres team libro o película?
Fotografía:

Estudió Ciencia Política e hizo una maestría en Dirección de Comunicación Estratégica. Durante su vida profesional se ha dedicado a la consultoría en Comunicación Interna en diferentes organizaciones en América Latina.
Se apasionó por el mundo del té y se convirtió en Sommelier de Té certificada por la Herbal Tea Association of Canada. Ha continuado sus estudios referentes a la Camellia Sinensis y cuenta con estudios en la Asociación de la cultura del Té de la Provincia de Guandog. Certificaciones de Tea Gourmand, Couch de Té y Bienestar; y Tisane tea blender de la Escuela Argentina de Té. Además, acreditó el Tea Master Course de Global Japanese Tea Association. Actualmente, se dedica a la promoción y a compartir conocimientos relacionados con el Té.